Hace diez años empecé Elena Duval con muy poco: una idea, mucha ilusión y bastantes más dudas de las que me atrevía a admitir.
Yo no venía del mundo de la moda. Solo tenía una convicción, y era muy sencilla: que una mujer no debería tener que elegir entre sentirse cómoda y sentirse hermosa. Que un vestido bonito no tiene por qué incomodar, y que unas sandalias elegantes no deberían doler al final del día.
Al principio fueron pedidos que podía contar con los dedos de una mano. Recuerdo perfectamente el primero. Recuerdo también las temporadas en las que dudé de si esto tendría futuro.
Lo que me hizo seguir fuisteis vosotras. Cada foto que me enviasteis desde una boda, un viaje, una cena de verano. Cada mensaje de "me sentí especial". Cada mujer que volvió a comprar una segunda, una tercera, una décima vez. Eso no se compra, y no se olvida.
Y ahora, después de todo este camino juntas, ha pasado algo que nunca imaginé: nos hemos quedado pequeñas. Nuestro pequeño espacio, el que una vez nos parecía enorme, ya no tiene sitio para todo lo que queremos ofreceros. Así que nos mudamos, a un lugar más grande, con más sitio para soñar y para recibiros como merecéis.
Antes de hacerlo, quiero vaciar cada rincón de esta casa que nos vio empezar. Liquidamos todo el stock, hasta un 80% de descuento, hasta que no quede nada. No es una liquidación por cierre: es un hasta pronto. Las prendas que más habéis querido, las que me habéis pedido que volviera a traer, y las nuevas que he elegido con el mismo cuidado de siempre — todo, listo para que os lo llevéis a casa antes de que pasemos página.
Gracias por esta década. Gracias por hacer que necesitemos más espacio.
Con todo mi cariño,
Elena ❤️